Que no se olviden del Lucentum



28 de junio, 29 de junio y 30 de junio... Tres días quedan para saber si el Lucentum encuentra o no una salida a la grave crisis que sufre y que parece que nadie acaba de encontrar.

Desde aquí ya nos queda poco que hacer. Hemos sumado unos 4000 apoyos en las redes sociales y muchísimos mensajes de ánimo, desde Alicante y desde el resto de España. Hemos dejado claro que es mucha la gente que quiere seguir disfrutando del baloncesto en Alicante. Ahora estamos en otras manos. Yo sólo pido que NO SE OLVIDEN DEL LUCENTUM.

Los aficionados buscamos continuamente información sobre la situación en los medios pero desde la famosa reunión entre Castedo-Seva con Castillo-Iniesta el pasado 20 de junio, no se ha sabido prácticamente nada nuevo sobre la situación ya que se emplazaron para el día 27 de junio. Una reunión que finalmente se ha postergado por problemas de agenda.

Lo que al principio se vio como una luz al final del tunel, con el paso de los días y con la falta de novedades, ahora se convierte en una intranquilidad generalizada en los aficionados al Lucentum, que vemos como, día a día, en silencio, se va acercando nuestro fin.

La única esperanza es que se estén realizando gestiones y trabajos sin salir a la luz en pos de buscar una solución positiva al problema, pero tienen que comprender que desde fuera lo que se ve es que pasan los días, que los plazos se acortan y que como aficionados estamos simplemente a la espera de que alguien pueda dar una solución a un club que agoniza.

La solución al problema pasa por la entrada de mucho dinero. Así de fácil. Así de difícil. 1.5 millones para cerrar la temporada y cumplir con los compromisos económicos con los empleados del club y jugadores. Esa es la prioridad. No es de recibo que los trabajadores lleven cuatro meses sin cobrar. Después hace falta una inyección patrimonial de otros dos millones para que el club salga de la causa de disolución. Esto pasará por un plan de viabilidad, por someter al club a un concurso voluntario de acreedores y por buscar la via más adecuada para que se obtenga ese capital.


Nos queda esperar a los pies de la cama del enfermo a que llegue ese milagro salvador que nos devuelva, sobre la bocina, a la vida. No perdamos la esperanza. No dejemos de luchar. No dejemos de hacernos oir. Somos el Lucentum!!


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About Ramón Juan

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