Lucentum Alicante, el triunfo de un EQUIPO

Fotos: Carla Cortés
Cuando van pasando los días desde el ascenso se pueden ir haciendo algunas lecturas y repasos más profundos en lo que ha sido la temporada y en el papel de los jugadores. Al comparar las estadísticas del equipo en liga regular y las que han obtenido en Playoff vemos algunas cosas interesantes.

Una de las claves de este Lucentum durante todo el año ha sido el hecho de que cualquier jugador podía aparecer para liderar al equipo. Coppenrath ha estado un paso por delante del resto y ha sido la piedra angular del equipo pero siempre ha estado acompañado por otros jugadores. Unos comenzaron peor la temporada que otros, pero a todos les ha llegado su momento. Basta decir que Rafa Huertas ha sido el segundo mejor del equipo en Playoff, tras haber sido uno de los jugadores que había tenido peores números a lo largo del año.

Taylor Coppenrath ha sido el jugador más valorado del equipo en 15 ocasiones, pero creo luego es llamativo ver como hasta ocho de los diez jugadores han sido los más valorados en alguna ocasión. Sàbat lo fue en seis ocasiones. Green, Rivero y Rejón en cuatro partido. Huertas y Llorca tres veces y Fernández en dos ocasiones. Únicamente Romà Bas y Middleton nunca han sido los más valorados del equipo. En el caso de Middleton tiene base en los pocos minutos de que ha dispuesto, pero en el caso de Romà Bas es, en mi opinión, el claro ejemplo de que las estadísticas no reflejan lo que se ve en la cancha. Bas ha sido clave en más de una y de dos victorias del equipo. Intangibles.


Al finalizar el partido de Andorra, unos de los jugadores más emocionados del equipo era Rafa Huertas. El jugador andaluz ha vivido una temporada difícil, sus números no han sido buenos y la rabia e intensidad que metía en su juego no se había visto reflejada en la cancha. Desacertado y precipitado en muchas ocasiones. En los playoff todo ha cambiado. Tras su lesión ha vuelto con más energía que nunca y ha duplicado su anotación (de 6.7 puntos en liga regular a 13 en Playoff), sus porcentajes han mejorado ostensiblemente (52% en tiros de 2 y 52% en triples durante Playoff) y su valoración se ha triplicado (de 4.2 a 12 por partido).


El otro jugador más mejorado en Playoff ha sido Àlex Llorca. Es un claro ejemplo de evolución a lo largo de la temporada. Sus porcentajes de tiro exterior han mejorado ostensiblemente y ha pasado de ser un jugador al que los defensas flotaban a ser un tirador fiable. Su porcentaje en triples ha pasado del 34% al 48.5%. También ha mejorado mucho su aportación reboteadora y su intensidad defensiva. En valoración ha pasado de 7.3 en liga regular a los 11 de Playoff.

En el lado opuesto tenemos a Jesús Fernández, que ha ido perdiendo presencia en la cancha, pasando a ser la tercera o cuarta rotación interior del equipo. Sus porcentajes de tiro han ido a menos, aunque su aportación en rebote ha seguido siendo importante para el equipo.

Coppenrath ha bajado también su valoración en Playoff, aunque se ha debido también al mayor equilibrio en el juego del equipo. De hecho su alto promedio de valoración viene por sus estratosféricos partidos de comienzo de liga cuando era la única referencia del equipo.


El resto de jugadores han mantenido su rendimiento y han sido determinantes en diversas fases de estos Playoff. La dirección y liderazgo de Rivero ha sido determinante en varios partidos. La efectividad exterior de Bas y Sàbat nos han dado partidos. La polivalencia de Green y la garra y pelea de Rejón también han sido claves. Y no menos importante ha sido la lucha de Middleton con jugadores mucho más altos que él. 

Mención también a Radovan Kouril, Álvaro Gómez, Pedro Rubbera, Fabio Astilleros y a todos los jugadores de la cantera que han ayudado a reforzar los entrenamientos del equipo.


Y no me quiero olvidar de la cuota de mérito que corresponde al cuerpo técnico, con Rubén Perelló al mando y con Miguel Zapata, Óscar Retortillo y Juanvi Abad (hasta la llegada de Óscar). Muchas voces han dicho que con el equipazo del Lucentum era fácil ascender para cualquier entrenador. No creo que ese sea argumento suficiente para quitar mérito al trabajo de los técnicos. A veces, trabajar con jugadores de tanta experiencia debe ser complicado, la gestión de tanta personalidad no debe ser fácil. En la cancha hemos visto que el equipo ha sabido corregir errores de partidos anteriores (el último ejemplo ha sido el partidazo de Andorra tras el batacazo en el cuarto partido) y que ha sabido superar momentos complicados a lo largo de la temporada. Buen trabajo.

Desde aquí felicitar también al resto de gente que ha ayudado a que el ascenso sea posible. Desde Javier Furió, el fisioterapeuta, que tuvo trabajo hasta el último día en Andorra. Por sus manos estuvieron pasando jugadores hasta altas horas de la madrugada en vísperas de la final. Curro Ureña, el preparador físico que ha conseguido llevar a una plantilla veterana con un buena forma físico hasta el último partido. También al doctor Ivorra que ha sido importante también para que nuestros jugadores superaran sus diversas molestias a lo largo de la temporada, y sin olvidarnos del delegado, César Estela, cuyo trabajo es fundamental para el equipo, y de Roberto Barón, siempre con el club.

También quiero mencionar a Chema Berrocal porque él fue parte decisiva en la composición de la plantilla. Tal vez tenía algunos desequilibrios en ciertas posiciones, pero en lo que se refiere a composición de un buen grupo humano, se acertó de pleno. Su marcha a Ucrania supuso un serio contratiempo, pero como a veces sucede en la vida, no hay mal que por bien no venga. O si no que nos pregunten por la 'espantada' del Gordo Williams allá por 2002 y por la llegada de un temporero llamado Lou Roe. O por la lesión de Moncasi y la llegada del eterno Rejón.

Una clave del éxito de este equipo ha sido también la unidad fuera de la cancha. La sensación que transmiten los jugadores es de que ha habido un gran grupo humano que se había propuesto llegar al éxito. Y lo han conseguido.


Y por último a todas las personas, del club y de fuera del club, que se han dedicado a sumar esfuerzos para que este ascenso sea realidad y para que las gradas del CT se vieran repletas como nunca en ese cuarto partido de Playoff. Alicante quiere ACB y hay mucha gente que se ha esforzado por ello y han conseguido deportivamente que nos lo hayamos ganado. 

Mucha gente ya ha hecho su trabajo. Ahora es el momento de que otros realicen el suyo para culminar el sueño de la afición alicantina. No me quiero creer que una ciudad y una provincia como Alicante no sea capaz de poder tener un equipo en ACB.

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