Lucentum Alicante, o cuando el baloncesto es lo que menos importa


Ayer se celebró Consejo de Administración del Lucentum. Todo parecía indicar que de él iba a salir ya el desenlace de la tragicomedia que está viviendo el Lucentum durante todo este verano. Pues no. Todavía queda, al menos, un episodio más.

Lo que se lee en los medios es cada vez más pesimista. Cada vez cobra más fuerza la posibilidad de que el equipo no se inscriba en ninguna categoría nacional y que se centre únicamente en mantener la cantera.

El Diario Información apunta que en caso de que el club no se inscribiera en categoría nacional, la aportación del Ayuntamiento se reduciría a los 300.000 destinados a cumplir con los compromisos adquiridos por la ley concursal y luego ya se concretaría la aportación necesaria para mantener la base. 

Si se confirma este extremo lo que podemos ver es que el hecho de que el club haya entrado y salido en un concurso de acreedores a los únicos a los que ha beneficiado es a los consejeros que, debido a su mala gestión en otras épocas, deberían haber asumido consecuencias, ya que es el Ayuntamiento el que paga esas deudas con dinero público. El Lucentum pasaría a convertirse en una factura de 300.000 euros anuales para el Ayuntamiento, sin que revierta nada en la ciudad ni en la sociedad alicantina.

Ni el club ni el baloncesto alicantino obtiene ningún beneficio del "exitoso" convenio con los acreedores. Ahora me da "envidia" la situación del CB Granada, club que se disolvió tristemente antes de poder incluso salir del concurso de acreedores. En Granada el baloncesto también pasó de LEB Oro a 1ª Nacional, pero sin arrastrar las deudas del pasado, con un club nuevo llamado Fundación CB Granada, que además consiguió ascender a EBA y que se puede plantear el volver a crecer sin el lastre de esa deuda derivada de malas gestiones.

Esta frase que publica hoy el Diario La Verdad define la situación que vive el club: 

Continuar sólo con la cantera es una opción que gana fuerza día a día, porque lo que en principio no se contempla en absoluto es la desaparición de la entidad, aunque sea por las consecuencias que ello tendría para el patrimonio de los consejeros que pasaron por la entidad.

Ayer leíamos al concejal de deportes, Mariano Postigo lamentarse de que las empresas no apoyen al Lucentum. Lo propio hizo ayer la alcaldesa en referencia a Diputación y Generalitat. Dos años con esa misma cantinela. 

La cuestión es que todo se está gestionando con un gran hermetismo. Poco trasciende. Se leía hace unas semanas que había interés de empresas en entrar en la gestión del club. Nada se ha dicho. Ni de cuál era el proyecto ofrecido ni de los motivos por los que se ha rechazado. Visto el rumbo que va a tomar el club parece difícil pensar que lo que ofreciera esa empresa fuera peor que lo que vamos a tener. Preguntas sin respuesta.

A lo mejor si nos ponemos en el lado del empresario que piensa en invertir en el Lucentum comprendemos la situación. El Lucentum se ha convertido hace un tiempo en un arma arrojadiza entre Ayuntamiento, Diputación y Generalitat, y desde luego que eso no genera confianza para que un empresario importante de la provincia decida apoyar y 'tomar parte' en este juego de reproches mutuos.

Todo indica que el Lucentum vive sus últimas horas como club profesional y se convertirá en un club amateur y de cantera. Un golpe durísimo del que tardará años en levantarse. Una afición que nació de la nada, que creció y que a fuerza de palos han conseguido que se vuelva a diluir.

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