Meridiano Alicante, viendo el vaso medio lleno o medio vacío


Después de las últimas derrotas de Meridiano Alicante, las sensaciones que transmite el equipo empiezan a ser preocupantes, y ya parece que lo de no ganar fuera se ha convertido en un lastre que parece que cada vez pesa más al equipo. Las últimas derrotas a domicilio ante Manresa y ante Lagun Aro han puesto de manifiesto de que el problema va más allá del rival que se tenga enfrente.

Lo peor de todo es que las próximas salidas son decisivas, ante un Murcia al borde del abismo y ante un Xacobeo que tendrá marcado en rojo en su calendario el partido que les enfrentará a nosotros en la jornada 29 y que puede ser decisivo para ambos equipos.

Antes de estas derrotas las alegrías llegaban en el Centro de Tecnificación, en forma de resultados positivos y una cierta solvencia y seriedad que ha llevado al equipo a mantenerse fuera del descenso merced a las victorias como local.

El calendario se empieza a complicar y la paliza del Real Madrid ha puesto la mosca detrás de la oreja a una afición que se teme que el desfile de equipos de la zona alta que nos espera por el Centro de Tecnificación sea también una serie de derrotas que pueden dar con los huesos del Lucentum en la LEB.

Por otro parte, y buscando el lado positivo y optimista de la situación, hay que tener en cuenta que el equipo sigue fuera de descenso, y que en los próximos cinco encuentros se puede decidir nuestro futuro, con tres partidos en casa ante rivales potentes, pero no invencibles (Unicaja, Bilbao y Cajasol), y dos visitas a rivales directos, Murcia y Xacobeo, a los que hay que vencer sí o sí. Cinco partidos, donde hay que dejar un balance al menos de 3 victorias para mirar con optimismo al futuro, todo lo que sea no llegar a esas 3 victorias es muy peligroso, y especialmente si se cae en Santiago ante Xacobeo dejando perder el average.

Todavía está la salvación en manos del equipo, hay que confiar en que la implicación de todo el bloque sea la necesaria para sacar esta situación adelante y por parte de la afición, pues lo de siempre, a no perder la fe y a darlo todo en el pabellón este mismo domingo, porque una victoria ante Unicaja sería un balón de oxígeno y animaría a que la próxima jornada haya un desembarco en Murcia para que parezca que juegan en casa (a ver si así rompen el maleficio)

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