15 junio 2012

No es Madrid-Barça todo lo que reluce en el baloncesto nacional

ACB PHOTO


Estos días podemos ver por La Primera de TVE una interesantísima final de la Liga Endesa, con buenas audiencias, grandes jugadores, mucho glamour y un enorme espectáculo. Pero por debajo de esa imagen vemos como no todo es tan bonito en el baloncesto nacional.


Mientras Real Madrid y FC Barcelona copan los éxitos, hay muchos equipos que viven con enormes dificultades económicas, otros que no pueden asumir los éxitos que consiguen en la cancha debido a los enormes costes que les generan y debido a la dificultad para encontrar financiación y apoyos públicos y privados. 

Bajando un escalón encontramos también a media Adecco Oro sufriendo para saber si podrán sacar a su equipo a competir el año que viene o tendrán que salir en Adecco Plata. Girona negocia con Leyma Coruña para poder venderles la plaza y poder reducir en parte el gran déficit que arrastra. Históricos como León y Cáceres están también al borde del abismo.


El CB Canarias tuvo que renunciar hace pocos días a poder jugar en ACB tras no recabar los apoyos necesarios para cubrir los cerca de 5 millones necesarios para acceder a la Liga Endesa.

El equipo canario publicaba ayer mismo un comunicado de agradecimiento a todos los que les han apoyado en su intento de llevar a se equipo a la categoría donde merecía por sus logros deportivos.

Con la renuncia del CB Canarias se ha ofrecido su plaza al Asefa Estudiantes, de manera que el equipo estudiantil recupera su plaza ACB a pesar de su descenso.

Menorca Bàsquet también ha ascendido en la cancha y se encuentra en una situación difícil y tendrá que pelear para lograr los ingresos necesarios para cubrir los dos millones del fondo de regulación de ascensos y descensos y el presupuesto necesario.

Menorca también vive pendiente de las instituciones. El club se sometió administración concursal y debe de empezar a pagar la deuda con los acreedores.

El Baloncesto León vive también una situación complicada, tras varios años en LEB el club arrastra 2.2 millones de deuda y está abocado a entrar en concurso de acreedores o a la disolución si no llegan apoyos. Los aficionados leoneses se han movilizado y han convocado para esta misma tarde una manifestación por el centro de León.


La campaña se ha denominado SOSBaloncestoLeon y quieren encontrar una solución para un club con más de 30 años de historia.



Baloncesto Cáceres, otro histórico de la ACB, también vive momentos difíciles. El año pasado estuvo a punto de desaparecer pero al final consiguió seguir en Adecco Oro, realizando una buena temporada. A pesar de todo, se encuentra de nuevo al borde de la desaparición.

La falta de apoyos privados y la dependencia excesiva de las instituciones públicas es también el denominador común de la situación del club extremeño.

Para el sábado 16 han organizado una jornada lúdica bajo el lema "Cáceres quiere baloncesto".

Tampoco hay que olvidar que Estudiantes, Valladolid y Joventut se sometieron a la ley concursal para encontrar viabilidad tras mucha deuda acumulada. Ni tampoco hay que olvidar que Granada ya despareció hace pocos meses. 


También seguro que hay otros muchos equipos en problemas aunque no figuren en este artículo. Algo falla en el sistema y habría que replantearse, de verdad, una reestructuración y una redimensión de los costes y de los gastos en plantillas y demás para que los ingresos se ajusten a los gastos. Si la cosa da para tener un equipo ACB de 2 millones, pues es lo que hay. De lo contrario, seguiremos haciendo más grandes las bolas de nieve de las deudas de los clubes, que de forma directa o indirecta siempre acaban siendo asumidas por las instituciones públicas.

Y como no, nuestro Lucentum también sigue con el futuro en el aire, dependiendo del apoyo institucional y esperando poder recibir el apoyo necesario para cerrar el ejercicio y poder afrontar el saneamiento del club mediante el convenio con los acreedores y la aplicación de un plan de viabilidad que está diseñado y que cuenta con mucha de la financiación necesaria, intentando reducir la presencia y la dependencia de las instituciones.