Del 'Efecto Perelló' al 'Efecto Lucentum'

Fotos: José Fco. Martínez

Una imagen vale más que mil palabras. Se ha hablado mucho del 'Efecto Perelló'. Pero ese fenómeno no sería posible sin que los jugadores lo hayan hecho suyo. En la imagen vemos esa imagen de la colaboración. Equipo. Equipo. Equipo.

Entre hoy y mañana podremos leer muchas crónicas sobre el partido. Unas más ortodoxas y otras más originales. Unas más largas y otras más concisas. Aquí vengo a hablar de sensaciones que van más allá de la secuencia de jugadas del partido. Y siguen siendo buenas sensaciones.

El Lucentum suma y sigue. El 'Efecto Perelló' parece no tener fin. Pero no solo se trata del papel del técnico. Llamémosle 'Efecto Lucentum'. Tenemos una plantilla que está demostrando que puede mantener el nivel competitivo durante cuarenta minutos. Sin ir más lejos, los tres jugadores más valorados del partido de hoy no han sido titulares en el Lucentum.

Lo bueno de tener diez jugadores de calidad es que no hay dependencia de ningún jugador, ni siquiera de todo un MVP de la competición como Coppenrath, que hoy ha firmado un -3 de valoración pero que se ha suplido con la actuación de tres jugadores que han firmado su tope de valoración en lo que va de temporada: Sàbat (27), Fernández (21) y Green (18). 
 

Rejón no ha firmado su tope pero ha dado una exhibición de ganas y de juego que ha puesto a la afición en pie, con dos mates incluidos. Además, el papel de Rejón se prolonga cuando no está en cancha. Siempre es el primero en animar, en celebrar o en ayudar a cualquier compañero (técnico o jugador). Un ejemplo de jugador.

La liga empezaba con Rivero destacando y con Sàbat desacertado. Ahora parece que el equipo funciona mejor con Sàbat. Romà Bas parecía no ver aro y ahora lleva unos partidos anotando triples importantísimos. Green empezaba muy oscuro y parece que poco a poco va cogiendo confianza. Huertas fue determinante en varios partidos y hoy firma -4 de valoración. Bloque. Equipo. Todos animan al que falla. Me gusta.

Teniendo una plantilla tan larga, el trabajo de Perelló puede ser más sencillo. Pero mérito suyo es el que todos remen fuerte en la misma dirección. Sabe mover con soltura sus piezas, es correcto pidiendo tiempos muertos y muestra una sintonía y una complicidad con los jugadores que se emana en la cancha. 


Hoy hemos visto unas gradas con buena asistencia de público. El equipo ha tenido fases de juego vistoso. Rápidas transiciones. Asistencias espectaculares. Mates. Triples. El Lucentum nos ha hecho sentir, por primera vez esta temporada, esa sensación de equipo que no se descompone y que en cuanto aprieta el acelerador es capaz de imponer su superioridad.

El Melilla era un rival difícil, pero han acusado mucho la falta de rotación. Especialmente en la pintura. A final del tercer cuarto se veía a Wachsmann y Manzano con muchos problemas para volver en transiciones rápidas. Hasta cinco jugadores de Melilla han superado los 25 minutos y medio en pista. En el Lucentum, Sàbat y Coppenrath apenas llegaban a los 25 y el resto se repartía los minutos.

Un partido que deja buenas sensaciones en vísperas de la visita a la cancha del colista Ourense (que casi sorprende a Breogan en Lugo).

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