Lucentum, el éxito como colofón al año más difícil de nuestra historia

 

Día mágico vivido ayer en el Centro de Tecnificación. Pasan las horas y a medida que repaso vídeos, audios o imágenes voy valorando más todavía el éxito que supone para el Lucentum la victoria de ayer.


Éxito en la cancha de un grupo joven y con ilusión que le ha tocado asumir un reto que no era pequeño. Jugar en Primera Nacional bajo el escudo de un Lucentum que acababa de ascender a ACB es una responsabilidad importante. Apostar por un grueso de gente vinculada al Lucentum y cargada de juventud era una apuesta que tenía su riesgo.

Éxito en el banquillo con un cuerpo técnico que ha transmitido al equipo un estilo de juego y que ha sabido mantener a todos los jugadores implicados en el proyecto, más allá de los minutos de los que dispusieran en la cancha.

Éxito de una directiva que ha sabido asumir un club cargado de connotaciones negativas en lo económico y que ha afrontado esa situación mirando hacia adelante, trabajando de puertas para adentro, y luchando por ir separando poco a poco ese pasado que nos lastra del ilusionante nuevo proyecto deportivo que empieza a florecer.


Éxito en la grada por haber conseguido mantener viva la llama del basket en esta ciudad. Desde ese primer partido con un abarrotado Polideportivo de Babel hasta esta impresionante entrada en la Fase Final, pasando por un año en el que la Peña Kali siempre ha dado calor al equipo. Mención especial para ellos.

Ha sido un año difícil en la historia del club. Desde el drama de no poder salir en ACB y acabar en Primera Nacional, a la pérdida del fundador del club, Paco Pastor. Al final todo acaba con alegría y con un ambiente como le habría gustado seguro a Paco Pastor. Un espíritu de otras épocas. Viendo el vídeo de la celebración se puede ver esa explosión de alegría y ese desahogo de ver que el trabajo de un año ha tenido fruto. 
 

Kuko Cruza señalaba al cielo nada más acabar el partido. Recuerdo a Paco Pastor. La imagen del partido es la de López Valera celebrando el éxito, corriendo con el último balón en la mano, pasando por delante de un Kuko que se lleva las manos a la cabeza emocionado mientras el delegado saltaba como un descosido. Todos los miembros de equipo estaban eufóricos desde los titulares hasta los juniors que habían colaborado con el equipo y que estaban en el banquillo en la final.

 
Los primeros instantes de la celebración estuvieron reservados a los jugadores. En el palco, felicitaciones y abrazos a los directivos, ovación a los jugadores... hasta que Tony Gallego y Miguel Médicis no resisten más y descienden corriendo las escaleras para estar con sus jugadores. Daniel Adriasola ya lo había hecho instantes antes. Gesto de cercanía entre directiva y equipo. Gallego abraza uno por uno a todos los jugadores que se encuentra. Muy especial el encuentro entre Tony Gallego y un Kuko Cruza visiblemente emocionado.

Aquí lo podéis ver vosotros mismos a partir del minuto 28:



El club sigue vivo. El Lucentum sigue adelante y afronta un futuro más ilusionante, creciendo con los pies en el suelo.

Y una cosa quedó clara ayer. Para disfrutar del baloncesto no hace falta estar en ACB, ni tener enfrente a Juan Carlos Navarro, ni siquiera tener en nuestras filas a cracks de renombre... Ayer se demostró que un partido en Primera Nacional puede llegar a despertar tanta emoción en la grada como un playoff ACB. 

Después de lo de ayer yo dejo una reflexión... Una temporada con una proporción más alta de partidos igualados como el de ayer, ya sea en EBA o Plata, en un Pitiu con 1000-1500 espectadores de media un domingo por la mañana sería un buen plan para seguir disfrutando ¿o no?



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