Lo que decida el máximo accionista


El máximo accionista decidirá. Esa decisión corresponde al Ayuntamiento como accionista mayoritario. El Ayuntamiento tendrá que tomar una determinación. La última decisión la tiene el Ayuntamiento... Y así hasta mil formas de decirlo. 

Ese es el soniquete que emana de las directivas del Lucentum desde hace años y años, desde Miguel Cano a Toni Gallego, pasando por Luis Castillo. Especialmente desde que en 2009 el Ayuntamiento asumiera la totalidad de la ampliación de capital de 1.7 millones de euros que tuvo que hacer el club para evitar su desaparición y que reforzó la posición del Ayuntamiento como máximo accionista, mientras que se iban bajando del carro los apoyos de Diputación y Generalitat. También ese momento fue el inicio de un lustro de penalidades económicas que han ido agravándose con el tiempo derivando en el concurso de acreedores que ha hipotecado el futuro del club y en la renuncia a estar en ACB en 2012 y al ascenso en 2013. Un tiempo en el que se resquebrajó un modelo de gestión y de financiación que era insostenible.

En todos esos años se optó por huir hacia adelante, algo que el tiempo ha acabado demostrando que fue un error que ha acabado dejando al Ayuntamiento un club en propiedad y como responsable del pago de más de 4 millones de euros de deuda durante 10 años.

En este tiempo todas las directivas han remitido al Ayuntamiento como el responsable de tomar las decisiones determinantes en el futuro del club.

En el caso de la directiva actual, su entrada solo se podía explicar sabiendo que el pago de las deudas pasadas correspondería al Ayuntamiento y que su responsabilidad era no generar ni un solo euro más de déficit a un club de propiedad municipal. A falta de la presentación de las cuentas de esta temporada, se espera que las deudas no hayan aumentado, tal y como afirman los directivos del club, algo que debe reflejarse negro sobre blanco en la próxima junta de accionistas.

Se acerca otro final de temporada y llega otro verano clave para el futuro del club. Este año se suma un factor extra, las elecciones municipales y el consiguiente posible cambio en el gobierno municipal. 

Llega el momento en que desde el Ayuntamiento se debe decidir qué se quiere hacer con el Lucentum. Alguien se tiene que sentar detrás de una mesa y decir que se deja de pagar la deuda y se fuerza la disolución del club, o decir que se va a seguir pagando pero explicando qué viabilidad se le quiere dar al proyecto. Los efectos de dejar de pagar serían que el juez ordenaría la disolución de la sociedad, y lo que queda por saber es hasta donde se podrían exigir responsabilidades por parte del juez al incumplirse el convenio de acreedores. Esas cosas ya se nos escapan a los seguidores de a pie.

No tiene sentido que el Ayuntamiento se dedique a soltar cerca de medio millón anual y, al mismo tiempo, no se preocupe de plantear un modelo y un futuro para el club. 

Desde los grupos de la oposición, sus candidatos han manifestado que si llegan al gobierno dejarán de pagar la subvención al Lucentum. Me parece bien. Lo que esperemos es que si es así, lo digan lo antes posible para que el club pueda buscar su vía de continuidad, mantiendo el trabajo realizado en la base del club y en un equipo profesional que podría seguir compitiendo, ya sea en Oro, Plata o EBA, eso sí, sin opciones de jugar en ACB a medio plazo. Y todo, con el apoyo principal de patrocinadores privados, cuya implicación o aportación es la que determinará en qué categoría puede competir el club.




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