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11 noviembre 2021

HLA Alicante: analizando el mal arranque de temporada del equipo

 

Fotos: Jose Fco. Martínez

 

El arranque de la temporada del HLA Alicante está muy por debajo de las expectativas creadas con el proyecto que se había construido esta temporada. Las sensaciones que genera el equipo no son buenas y eso va más allá de los resultados (aunque es evidente que las victorias ayudan a que la cosas mejoren).


Desde el comienzo de temporada se ha escuchado el runrún de que 'el equipo no juega a nada'. Esa es una de las peores sensaciones que puede generar un equipo. Lo cierto es que el equipo fue acumulando ansiedad con las primeras derrotas, todas ellas ajustadas, y eso tuvo su punto álgido en el partido de Palma donde el equipo estuvo tenso y sufrió para sacar un triunfo que pudo haber sido más cómodo. En ese partido la victoria era vital para el desbloqueo mental del grupo.


Tras ese triunfo llegaba el partido en casa ante un Juaristi que era un rival propicio para encadenar la segunda victoria. El equipo consiguió el primer triunfo solvente de la temporada, superando un ambiente 'extraño' en el pabellón debido a la protesta de la peña Kali Nord.


Con esas dos victorias, todo parecía indicar que la visita al CB Prat (otro equipo de la zona baja) era el momento para refrendar ese crecimiento y sellar un tercer triunfo consecutivo que llevase al equipo a una zona tranquila de la tabla y poder recibir al potente TAU Castelló con otra dinámica. Nada más lejos de la realidad. 

 

El equipo mostró en el partido ante Prat la peor cara de la temporada. Fue incapaz de revertir un partido que no fue según el plan de partido previsto, tal y como indicó Gonzalo García en la rueda de prensa post partido y se acabó viendo a un equipo donde los jugadores hacían la guerra por su cuenta y donde la identidad colectiva se diluyó en un juego deslabazado y con unos jugadores que, por momentos, mostraron una falta de actitud e intensidad preocupante. Malas sensaciones. El argumento de que el plan de partido no sale, se queda algo pobre, porque es importante que un equipo tenga un plan B o un plan C para salir de estas situaciones. Incluso, si ningún plan sale, tiene que estar siempre sobre la mesa la intensidad y el carácter. Ayer no vimos nada de esto.



Lo de buscar responsabilidades o donde está el foco del problema es algo que puede generar muchos debates. Imagino que desde distintas instancias se estarán haciendo valoraciones y buscando las cosas que se deben corregir para evitar que esta dinámica se alargue en el tiempo.


Desde fuera, la sensación es que falta carácter. Es inevitable echar la mirada atrás y pensar en jugadores del perfil de Chumi Ortega, Alex Galán o Jorge Bilbao, capaces de cambiar dinámicas de partidos a base de entrega, intensidad y compromiso máximo. Igual sucede con la identidad del juego del equipo. Hemos tenido unos años con un sello muy definido en el juego del equipo y ahora todavía andamos intentando encontrar cual es el estilo que proponemos en la cancha. Las comparaciones son odiosas, pero genera cierta envidia sana ver como el Palencia de Rivero ya nos recuerda a ese Lucentum que vimos aquí.


Poner el foco en el entrenador es lo fácil en estos momentos. Siempre es así en el mundo del deporte. Las críticas a Gonzalo se oyen y se leen en diversos círculos, pero seguramente el problema del equipo sea algo mucho más complejo.


Si miramos a la cancha, vemos que casi nunca se encuentra el equilibrio necesario para que el equipo domine el juego. Cuando la conexión Llompart-Van Zegeren funciona, el neerlandés se pone las botas con su dominio cerca del aro (20 de sus 40 canastas han sido mates), pero si ese polo de atracción genera espacios a los tiradores y los porcentajes no llegan apenas al 25% desde el triple, de poco sirve.

 

 

 

El puesto de base-escolta se completa con un Justin Pitts que parece un espejismo del que hemos visto en temporadas anteriores. No sabemos si son los problemas físicos, si es falta de forma, si es falta de adaptación a los sistemas... pero lo cierto es que es desesperante (y algo triste) verle sufrir para encontrar tiros o penetraciones. El 3 de 15 que firma en triples habla por si solo. Esperemos que pronto pueda acercarse al nivel que se espera de él, porque de lo contrario al final queda la sensación de que su llegada ha desequilibrado la posición, relegando a Carlos Noguerol a un rol muy secundario, a pesar de que el gallego ha demostrado en sus cortas apariciones que aporta intensidad y energía al juego.

 

Cierra estas posiciones de base-escolta un Guillem Arcos que sigue creciendo jornada a jornada y que está exhibiendo descaro y energía en los minutos que tiene. Su aportación está creciendo en diferentes facetas y sus minutos en cancha se traducen en energía e intensidad que rompen con la monotonía y cierta apatía que a veces transmite el equipo.



La artillería pesada exterior del equipo funciona a latigazos. Pilepic fue importante en los dos triunfos del equipo pero en otros partidos se diluye hasta el punto que ayer solo tuvo 5 minutos en pista. Simmons es un jugón, pero cuando el juego del equipo acaba convirtiéndose en un 'balones a Will' para el norteamericano, el equipo pierde con ese excesivo individualismo. Es curioso que los partidos donde Simmons menos ha anotado es donde el equipo ha ganado o jugado mejor (contra el Estu).

 

Matulionis está siendo el jugador exterior más regular y que ha aportado en mayores facetas del juego. Su acierto exterior tiene que encontrar mayor regularidad, como el resto del equipo, pero su labor defensiva y su ayuda en facetas reboteadora ha sido importante.  


Joan Tomàs no está teniendo el acierto que su trayectoria avala y su presencia en el equipo está perdiendo peso con las jornadas, hasta el ponto de que ante Prat apenas tuvo 7 minutos en cancha en los que no pudo realizar ningún lanzamiento. Ha alternado posición de tres y de cuatro, ante la falta de confianza en un Walter Junior que ha estado hasta cuatro partidos seguidos sin saltar a cancha por decisión técnica. Sobre esta falta de minutos, Gonzalo apuntaba que lo había hablado con el jugador para que tuviera confianza, pero debe ser complicado ver como se pasa de ser una referencia en un equipo top de LEB Plata a no disponer de apenas minutos en LEB Oro.

 

En la pintura, ya hemos visto que Van Zegeren tiene dos movimientos casi infalibles. Sus continuaciones finalizadas con mates o bandejas fáciles y su jugada finalizada con ganchito lateral. Desde el banquillo sale un Menzies que es capaz de sacar partido de sus centímetros y hacer acciones de mérito, pero también ha demostrado falta de experiencia y temple en algunos partidos que le han condenado al banco por cargarse de personales.

 

Cierra el juego interior  un Jakstas que parece que viene de menos a más, que es intenso y que saca partido de balones a corta-media distancia, atrayendo ayudas que podrían dar ventajas a nuestros exteriores pero que no estamos aprovechando por nuestros  malos porcentajes.


En definitiva, el margen de mejora del equipo puede llegar por muchos sitios. Lo primero y más importante es que dentro del equipo se sea consciente de que todo el mundo tiene que mejorar y se trabaje para ello pensando en el equipo. Algo fácil de decir, pero difícil de conseguir.






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