Historia del Pabellón Municipal de Alicante (I): Desde los años 60 luchando por su construcción


Hace unos meses publicaba en el blog la Historia del Centro de Tecnificación. Era una serie de artículos donde repasaba todos los avatares que se sucedieron desde que se gestó el proyecto hasta que se consiguió construir finalmente.

Ahora le toca el turno al otro Pabellón deportivo de nuestra ciudad. El de toda la vida. Ahora lo conocemos como Pitiu Rochel pero en su origen era simplemente el Pabellón Municipal o Pabellón Municipal Central.

Echando la mirada a la hemeroteca tenemos que irnos hasta finales de los años 50 para encontrar los primeros intentos para dotar a Alicante de un Pabellón cubierto. En aquellos años se llegó a presentar un proyecto que situaría aquel Pabellón en la Avenida de Alcoy, en los alrededores de lo que entonces era el sanatorio Campoamor. Aquel proyecto quedó en el olvido.

Años después se volvió a poner sobre la mesa la idea de construir un Pabellón Municipal y se iniciaron estudios al efecto. La nueva ubicación que se pensó fue La Cantera, pero fue desestimada por las dificultades que entrañaba la adquisición de terrenos en la zona.

En abril de 1969, en una reunión con Luis Nozal, gobernador civil de Alicante, y Benito Castejón, secretario de la Dirección Nacional de Deportes se aprobó la construcción de un Pabellón Muncipal de Deportes en Alicante. Dicho pabellón se construiría con la aportación a partes iguales de la Delegación Nacional y del Ayuntamiento de Alicante y se hablaba de un coste de ocho millones de pesetas.

En septiembre de 1969 visitó Alicante el delegado nacional de deportes, Juan Antonio Samaranch, y declaraba que "vamos a ver si cuanto conseguimos el Pabellón Municipal, pues lo considero de vital importancia". En esa visita, Samaranchy prometió al alcalde la concesión de cuatro millones de pesetas para la construcción del pabellón.

En octubre de 1969, la Comisión Municipal Permanente abordaba el proyecto y lo cifraba en 36 millones de pesetas (216.000 euros), aunque la primera fase costaría unos ocho millones de pesetas (48.000 euros).

En aquella comisión el alcalde, Muñoz Llorens, dijo: "creo que es la única capital de provincia que ni tiene pabellón"

A comienzos de 1970 encontramos la primera referencia clara a la intención de construir esta infraestructura. Se apuntaba entonces a que el jefe del gabinete técnico de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes iba a visitar Alicante en relación a la futura construcción de un Pabellón Municipal.



En aquellos tiempos era curioso ver como en la prensa se reproducían las sesiones de las comisiones municipales. En esta de enero de 1970 se hacía referencia al interés para la ciudad de la construcción de un Pabellón cubierto:

En marzo de 1970 se realizó una mesa redonda para discutir sobre la necesidad de la construcción de un pabellón cubierto en Alicante. Participaron dirigentes deportivos, periodistas y responsables  políticos.

Uno de los ponentes era Heriberto Verdú, de la Federación alicantina de baloncesto, y comentaba que la federación les iba a obligar a tener un pabellón cubierto si querían tener un equipo en categoría nacional. En aquel año 1970 la federación les daba la oportunidad de jugar en pista descubierta con un plazo de una hora para jugar, caso de no poder hacerlo por causas atmosféricas, se daría por perdido el encuentro al equipo local. También se lamentaba de que en Alicante no se pudieran organizar fases finales de Copa por no poder tener pabellón cubierto.


 
En abril de 1970 se dio otro paso adelante hacia la construcción del Pabellón. Se consiguió la declaración de interés turístico para las obras del Pabellón Deportivo Municipal. Se hablaba por primera vez de cantidades para la financiación: cuatro millones de pesetas procentes de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes y los casi 12 millones de pesetas que concedió el Banco de Crédito Local. 


En mayo de 1970 se aprobaba en el pleno el presupuesto extraordinario par al construcción del Pabellón Municipal de deportes, y en ese mismo pleno se aprobó el cambio de emplazamiento a los terrenos colindantes al Hipódromo.


Hasta un año después, julio de 1971, no hubieron muchos movimientos. El Gobernador Civil apuntaba su deseo de que la construcción del pabellón se realizara lo antes posible. El emplazamiento que se llegó a plantear por aquel entonces era en los terrenos de la cantera de Obras del Puerto, inmediaciones de la antigua instalación de Campsa.




Pocas fechas después el Ayuntamiento adquirió una parcela de 26.000 metros cuadrados para la ubicación definitiva del Pabellón de Deportes. En ese mismo acto, el Hércules compró otros 26.000 metros cuadrados para construir esu futuro estadio.



Pasaban los meses y el proyecto seguía estancado. Ya en aquella época sucedían cosas que hoy nos parecen más habituales. Muchas buenas palabras pero pocas acciones. Un proyecto que necesitaba la ciudad y que se iba retrasando. Así resumía el periodista Juan Gerona la situación del proyecto a finales de 1971:


Continuará... aún falta mucho para llegar a esta y otras espectaculares imágenes que podréis ver en siguientes entregas de esta serie.


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