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13 diciembre 2017

LEB Plata, esa liga en tierra de nadie que necesita una reestructuración



Se habla mucho todos los años, sobre todo cuando llega el verano, de la estructura de las ligas de baloncesto en España. Todos los focos llevan mucho tiempo apuntando a esa frontera casi infranqueable que hay entre ACB y LEB Oro. Tras muchos años sin que nadie pudiera asaltar esa especie de tierra prometida que es la ACB este último verano hemos visto, por fin, dos ascensos deportivos y la puerta abierta a que en el futuro exista más permeabilidad entre ambas competiciones, algo fundamental para la mejoría de la salud de las Ligas LEB. Pero no es lo único que hace falta. Habría que hablar de las condiciones contractuales de los jugadores, de los excesivos gastos federativos, de la falta de una verdadera promoción para que jóvenes jugadores puedan crecer en la liga, de la falta de una labor de comunicación y marketing potente desde la propia FEB que sirva para dinamizar la liga y aumentar su impacto en los medios, mejorar la fiabilidad y la calidad de las emisiones en CanalFEB… y muchas cosas más que podrían dar para muchas líneas y no es el objetivo de este artículo.

La idea aquí es hablar de esa liga que está por debajo de esa LEB Oro y que se encuentra en un punto en el que urge cada día más un replanteamiento de su situación. 

CONTEXTO HISTÓRICO

La LEB Plata es una liga que nació en 2000-01 y que tras 17 temporadas solo ha dado cuatro clubes que han llegado a la Liga Endesa tras lograr un ascenso deportivo desde Plata a Oro (Bilbao Basket, CB Canarias, Burgos y Andorra). La liga comenzaba con 16 equipos y su composición ha oscilado desde los 21 de la 2009-10 (tras la descomposición de la LEB Bronce) a los 11 de la 2012-13 en plena crisis de desapariciones de clubes. Una liga en la que cada año hay clubes que llegan para ocupar plazas de desapariciones, filiales que entran y salen de la competición, descensos que no se consuman… Habría que preguntarse cual es el fin de la existencia de la LEB Plata en estos tiempos. ¿Sirve para promocionar jóvenes jugadores? ¿Genera ilusión en proyectos deportivos con ganas de crecer y que se ven a dos categorías de distancia de la ACB? ¿Qué ventajas ofrece a equipos más modestos que llegan desde EBA y que ven como sus gastos se multiplican en una liga de ámbito nacional pero con apenas mayor impacto mediático que la EBA? ¿Merece la pena que la FEB reparta sus escasos recursos invertidos en comunicación en dos categorías LEB cuando podría hacerlo solo en una única LEB más amplía y potente?....

UNA LIGA DE ‘PLATA’ CON COSTES CASI DE ‘ORO’

La LEB Plata se encuentra en un punto en el que ofrece un ámbito nacional, con unos gastos en desplazamientos enormes que pueden llegar a suponer casi un 30% del presupuesto de los clubes, a los que hay que sumar también costes federativos y de otra índole que acaban reduciendo el presupuesto destinado a plantilla y cuerpo técnico con la consiguiente pérdida de competitividad en el mercado de fichajes. Todo esto ¿a cambio de qué? La mayoría de pabellones no tienen grandes afluencias, el impacto mediático es mínimo, el retorno de los clubes no aumenta...

UNA LIGA IGUALADA… ¿POR LO BUENO O POR LO MALO?

La LEB Plata 2017-18 muestra una igualdad clasificatoria espectacular tras más de un tercio de liga disputado. Resultados impredecibles jornada a jornada. Equipos que se supone con mayor potencial resulta que no consolidan su superioridad, equipos recién ascendidos que mantienen parte importante del bloque EBA y se codean con otros que fichan ‘jugadores contrastados y de garantías’. Al final queda la sensación de que ni siquiera los más potentes manejan presupuestos que les permitan acceder a unos fichajes diferenciales en la liga. La igualdad siempre es bonita en la competición, pero en esta categoría también es un síntoma de que el nivel en el que se mueve la liga es cada vez más bajo. Cada final de temporada vemos como los jugadores destacados acaban yéndose a ligas extranjeras (ni siquiera a la LEB Oro) en busca de mejores condiciones económicas que las que ofrece una liga que apenas sirve de trampolín a aventurados NCAA o a apuestas llegadas de variadas ligas europeas.

¿LIGA PROFESIONAL, SEMIPROFESIONAL O AMATEUR?

La LEB Plata se vende como dentro de una estructura competitiva que pretende acercarse a algo profesional, pero la realidad es que los niveles salariales que se ofrecen distan mucho de lo que había hace algún lustro. Hoy en día los jugadores de una edad más ‘madura’ se mueven en función de que sus compromisos profesionales, familiares o académicos al margen del basket puedan compaginarse. No suele compensar vivir a 1000 km de tu ciudad para cobrar un sueldo casi de subsistencia. También hemos visto jugadores jóvenes que no viajan con sus equipos en periodo de exámenes. Jugadores que piden permisos en sus trabajos para poder viajar en partidos intersemanales. Esta movilidad la asumen jugadores más jóvenes que quieren progresar, jugadores que llegan desde el extranjero en busca de un salto en su carrera o Rookies que ven una liga en España como un buen escaparate para buscar acomodos en otras ligas en un futuro. Con este panorama es difícil crear sentimientos de pertenencia en unos clubes que a duras penas mantienen 2-3 piezas de un año para otro.

DIFUSIÓN E IMPACTO DE LA LIGA

Teniendo en cuenta que la liga es de ámbito nacional (al menos en cuanto a distribución geográfica de equipos y costes de viaje) se podría ver un impacto en medios nacionales. Realmente la cobertura mediática de la LEB Plata se reduce a webs especializadas como Zona de Basquet, Solobasket.com  y poco más salvo que haya alguna anécdota que llame la atención de otros medios que acuden a un hito puntual. Los medios locales ofrecen cobertura variable dependiendo de cada ciudad. La propia FEB ofrece una cobertura de mínimos a ‘su’ liga. Un resumen semanal con crónicas de apenas dos párrafos, alguna entrevista o reportaje más o menos aislado y poco más. Luego está el ‘famoso’ Canal FEB, esa plataforma a la que cada fin de semana siguen acudiendo esperanzados aficionados con la incertidumbre de si podrán ver el partido de su equipo en condiciones. Y claro, con este panorama no podemos esperar que vengan grandes inversiones en forma de patrocinio, por mucho que los clubes inflen los datos de asistencia a sus partidos o se quiera vender que estamos en la tercera categoría del basket nacional.

¿Debería la FEB liderar la inversión en difusión para poder exigir unos mínimos a los clubes? Y en este sentido, ¿No sería más eficiente tener una única LEB más potente en lugar de diversificar recursos y dar una pobre cobertura a ambas?

La asistencia a los pabellones es bastante modesta. Granada es el club que más masa social y estructura mueve pero el resto de clubes tiene asistencias por debajo de los 1000 aficionados. Algunos como Cambados, Morón o La Roda porque sus pabellones apenas superan los 600 de aforo y otros como Alicante o León, con aforos de 5000 pero con asistencias que rara vez se acercan a los 1000 aficionados. Una liga que solo genera cierta emoción cuando llegan los Playoff.

URGE UNA REESTRUCTURACIÓN DE LAS LIGAS LEB

Cuando llegó Garbajosa a la presidencia de la FEB se apuntó que se iba a trabajar en apoyar y mejorar las ligas LEB. Todavía no se han percibido muchos cambios, al menos en LEB Plata. La realidad es que la liga se ha quedado un poco en tierra de nadie y parece que carece de sentido hacer viajes de 1000 kilómetros para disputar partidos con pabellones semivacíos en algunos casos ante el escaso interés que genera. La LEB Oro cuenta con ese halo de luz que llega desde que se han retomado los ascensos a ACB (ojalá duren), pero la LEB Plata se queda en un punto medio que urge redefinir.

Potenciar una estructura de ligas que haga que un equipo que descienda de ACB no tenga la sensación de caer a un pozo, si no que vea la LEB como una liga que ofrezca competitividad, un mayor nivel deportivo y una estructura más potente. Para ello hay que apostar decididamente por una reestructuración de las ligas. ¿Quién da el paso?

OPCIONES DE FUTURO

Vamos a jugar a hacer propuestas.

Una opción podría ser ampliar la LEB Oro generando dos grupos (12+12 por ejemplo) y generando un sistema de competición con una segunda fase que pudiera definir la forma en que se logran los dos puestos de ascenso a Liga Endesa. Esta vía creo que podría tener resistencias desde equipos LEB Oro que pueden ver como sus opciones de ascenso se reducen si se amplía el abanico de rivales, aunque también deben de ver el aspecto positivo de una liga que debería de alargar el periodo competitivo evitando esos parones de hasta cinco meses. ¿Cómo? Sentándose en una mesa y diseñando un modelo nuevo de competición. Este sistema permitiría ‘acercar’ a la Liga Endesa a más proyectos que puedan ser ambiciosos, y también dejar a la EBA a un paso de la LEB Oro de forma que proyectos emergentes de ciudades con potencial ACB puedan recuperar la ilusión por de tener basket de élite de vuelta.

Por detrás de esta LEB crear una categoría (lo que ahora sería la EBA) ya por grupos geográficos (tal vez 4 sería el número idóneo) que ofrecería a esos 60-70 equipos estar a un solo paso de la LEB. Un modelo en el que hubieran al menos 4 ascensos.

Una de las claves de que cualquier futuro modelo prospere y revitalice las ligas pasa porque haya un normalizado sistema de ascensos-descensos con ACB, de forma que la LEB Oro se 'enriquezca' que la llegada de equipos que desciendan de ACB. Con la naturalidad que debería marcar el deporte.

El problema principal es que en el basket cada uno mira por lo suyo. Me imagino que estos temas le importan bien poco a los equipos Euroleague, que piensan en como enfocarse cada vez más a esa liga europea que es la que de verdad ofrece más impacto y recursos. Tampoco me veo muy interesados en cambios al resto de equipos ACB que durante estos tiempos de 'cerrojo' se han atrincherado en una liga virtualmente cerrada. Seguramente también hayan resistencias a los cambios dentro de las LEBs y de las EBAs, enmarcadas dentro de las defensas de intereses propios. Pero ahí es donde de debería erigirse una verdadera gobernanza por parte de los responsables federativos, del CSD o de cualquier ámbito y estudiar a fondo un plan estratégico que pueda devolver al baloncesto español esa chispa que se ha perdido y que cuesta tanto recuperar. 
Al final son muchas las variables que habría que tener en cuenta, y no es fácil establecer cual sería el mejor modelo. Lo que sí que creo que es evidente es que hace falta darle una vuelta al modelo y parece que, año tras año, se va dejando para más adelante mientras las ligas siguen decayendo y perdiendo impacto. 



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