Pedro Rivero, el veterano que llega a la final con el hambre de un junior

Foto: Jose Fco. Martínez

Mientras seguimos contando los días y las horas que restan para el partido del viernes. Y mientras siguen en nuestra retina las imágenes y las buenas sensaciones vividas el pasado domingo en el Centro de Tecnificación, queremos dedicar un pequeño artículo a Pedro Rivero, un jugador clave en este proyecto que nos está acercando al ascenso.

Llegó a Alicante como fichaje estrella a sus 38 años, después de rechazar ofertas de seguir en LEB Oro, para unirse al proyecto planteado por Guillermo Rejón. Sin duda, que la buena relación entre ambos influyó en la decisión final del jugador segoviano. 

Cuando llega un jugador tan veterano siempre se genera una mezcla de expectactiva y dudas por su rendimiento. No tardaron mucho en despejarse y se volvió a ver (al igual que el año anterior sucedió con Rejón) que tener un jugador de tanta experiencia y calidad es un seguro de vida en la LEB Plata actual. Se convirtió en el jugador más valorado del equipo y en líder en la cancha.

Rivero es uno de esos jugadores que nunca han brillado ni han llenado grandes titulares pero que han dejado un reguero de profesionalidad, trabajo y eficiencia por todos los lugares por los que han pasado. En esta LEB Plata, además, su calidad se ha hecho valer y su presencia en la cancha genera confianza en todo el equipo. Es un lujo en nuestro equipo.

Foto: Jose Fco Martínez
Llega ahora el momento de la verdad y Rivero se encuentra ante el que puede ser su sexto ascenso de categoría (acumula 4 ascensos a ACB y uno a LEB Oro). Es curioso ver que mientras el Lucentum debutaba en ACB allá por 2000-01, Rivero lograba el ascenso a LEB Oro con la Universidad Complutense a las órdenes del mítico entrenador Miguel Ángel Martín.

En su larguísima trayectoria en LEB Oro logró 4 ascensos más. Con Zaragoza en 2009-10, Murcia 2010-11, Lucentum 2012-13 y Ourense 2014-15. Solo en uno de ellos pudo tener continuidad en la ACB, fue con Murcia en la temporada 2011-12, curiosamente, la última temporada en que Lucentum jugaba en ACB.


Sus últimos dos ascensos, con Lucentum y Ourense, supusieron un duro revés al no poderse hacer efectivos. Aquella temporada 2012-13 formó una pareja de lujo con Albert Sàbat en el marco de un equipo de una calidad enorme que acabó brindando la gran (y efímera) alegría de aquel ascenso en Andorra. Para el recuerdo quedó aquel triple ganador en el tercer partido de la serie:



En el caso de Ourense, fue doblemente doloroso porque el club gallego aplazó su ascenso un año, pero finalmente tampoco lo pudo hacer efectivo. Algo que afectó tanto a Rivero como a Rejón.


Hace pocos días, en la previa de la final destacaba en declaraciones a Cadena COPE que tenía la misma ilusión que en su primera final con 17 años y apuntaba las ganas que tenía de disputar esta final, por él y por el resto de compañeros que van a vivir quizás su primera gran final en su trayectoria.

Sería bonito que el posible final de su trayectoria como jugador profesional le deparara el premio de un ascenso y además como gran protagonista.


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